Un día Maria Pia me introdujo a una señora,Antonietta, de Bitono -Bari- , que estaba acompañada siempre por su marido, pero el nunca entraba en la casa, esperaba su mujer en el coche porqué decía de no creer en Dios. En una de sus visitas, yo salí de casa y finalmente tuve el placer de conocerlo. Intercambiamos unas palabras y lo invité a entrar para ofrecerle un café y le mostré nuestra casa, pero en realidad era una tienda que nosotros la destinamos a ser una habitación. El se quedó asombrado por el lugar en el que nosotros vivíamos, pero sin muchas palabras se fue con su mujer. El día después , el pidió a su mujer de regresar, y ella  me lo contó sorprendida porqué, conosciendo muy bien su marido, era inusual su actitud. El marido de Antonietta insistía en regresar porqué afirmaba de quererme hablar y que se quedó marcado por nuestro  encuentro. Una semana después vinieron y el me hizo muchas preguntas , pero en realidad yo no entendí claramente la motivación. Yo creía que el quería participar a nuestro camido de fe, pero el me contestó afirmando : “ No, absolutamente no” y continuó diciendo “ Desde cuando te vi, me quedé asombrado por tus ojos y por tu semplicidad , así que tuve el deseo de volver a verte” y al final me preguntó si yo era disponible a mudarme, si yo tuviese la posibilidad,  y mi contestación  fue que si era la voluntad del Señor  yo lo habría hecho. Entonces el antes de irse , me quedé asombrado y sin palabras porqué  me ofreció las llaves de su casa de campo. Nosotros conectamos inmediatamente  las llaves a la palabra de Dios, fuimos muy felices. Esta historia la conté a mi madre porqué tenía miedo de cambiar realidad, de irme en un lugar desconocido, pero mi madre me tranquilizó diciendome que si todo esto era la voluntad de Dios  todo estaría bien, y también mi padre espiritual, sin dudar, nos dio su aprobación, su apoyo y su amor. Encontré Maria Pia y el marido Pino en San Giovanni Rotondo, juntos a mi madre, Esterina, Antonio y a mi padre, para conocer la mansión. Esta última era hermosa, grande y por su puesto habitable . En el viaje de regreso  analizé las diferentes problemáticas como gestionar una casa así grande solos,ya que Esterina nos dijo que no nos iba a seguir inmediatamente y sobre que tipo de servicio ofrece una residencia asi aislada. Pero nunca nos desanimamos y nos abandonamos a la voluntad de Dios. Pero en nosotros no era muy clara la tipologia de personas que teniamos que ayudar, asi que propuse que el primero que hubiera venido a pedir ayuda, en aquella dirección nosotros nos habríamos orientados. Después de algunos días llegó delante de nuestras puertas un drogodependiente. Ya que en pasado he cooperado en la comunidad de la monja Elvira , tenía experiencia con estas personas, sabía perfectamente la dedicación completa y importante. Hablé con Antonio y Esterina y no fue muy facil tomar esta decisión , la palabra “ adictos” los asustaba, en particular Esterina dijo: “Solamente la palabra “adicto” me da miedo; y quién lo dice a mis hijos?!”. Pero el deseo de “hacer” era más grande que nuestros temores . finalmente Antonio, este chico drogodependiente y yo nos mudamos en Bari, desnudos de todo,confiando en la providencia.

Una vez ubicados, fijamos unas reglas : la oración y los trabajos en el campo. Los chicos que querían entrar en la comunidad , hacían un coloquio en el que se señalaban las reglas principales,  ayuno de televisión, de cigarrillos y mucho más, nos fundamentamos en la Cristo-terapia. Los frutos de este trabajo se veían día cada día, tanto que cuando el párroco Mariotto nos visitó se quedó emocionado por nuestro trabajo y empezó a transcurrir sus días con nosotros , celebrando la misa en la estructura, porqué algunos chicos no se sentían listos de dejar esta realidad segura. El Señor nos ayudó, la providencia nos sostenía en todo, teniamos también la gracia de tener una capilla solamente para nosotros  con el don de la Eucaristía. Entre monjas, sacerdotes y laicos, recibíamos peregrinos en toda la estructura , para vivir juntos  los momentos de oración y de condivisión,porqué la comunidad era abierta a acoger todos y la mayoría de las personas se sorprendían en verme como responable, ya que era muy joven y pequeño.

No siempre yo era capable de conciliar mi vida mística y la vida dificil de algunos chicos , ellos necesitaban de tranquilidad y serenidad para superar sus propios problemas , pero algunos peregrinos venían para encontrarme y escuchar la palabra de Dios y gestionar estas realidades totalmente diferentes , no eran muy faciles.
Efectivamente fue muy facil perder el control de la situación, y mi padre espiritual se dio cuenta  que algo no estaba claro, decidió tomar el mando. Hizo una reunión singolarmente con cada responsable de la estructura y por ultimo la hizo con mi; quería claridad  y yo en lagrimas le conté lo que pasó, pero aquí por respecto de la privacy de estas personas no puedo contar; pero todavía llevo adentro el dolor de la derrota, y yo era el responsable. Don Mimmo preguntó obediencia y nos dijo de regresar a nuestras casas. Como siempre , aunque en las dificultades, Dios manifestó la magnitud de Su Amor paterno,  de hecho hizo encontrar la monja Elvira y yo, y decidimos de acoger en nuestra estructura  los chicos  de la monja y eso permitió de no dejar solos nuestros huéspedes en el momento en que  los responsables y yo tuvimos que regresar. Aún hoy siento el dolor del desplazamiento con la estructura y con los chicosque tanto hemos querido y amado. Desde entonces no fui nunca más en esta comunidad . Nos quedamos sin nada y así volvimos a casa.

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