Después de un largo período en Calcutta, tuve que regresar a Italia porqué me enfermé otra vez. El tiempo de recomponerme y regresé a la comunidad de Acilia, pero después de poco tiempo, no sé la motivación, la unión de la comunidad de la monja Elvira y la de los Hermanos de la Palabra se disolvió y yo volví a Naples y consulté a mi padre espiritual que, como siempre hizo, me ayudó a aclarar mi vía . Pasé días y días  rezando y se iluminó en mi corazón el deseo de recomenzar, ya que yo poseía muchas maravillas que Dios me donó y no podía tenermelas solamente para mi; pedí a mi Padre espiritual de ponerme a disposición su casa en Grumo Nevano. Después  de mi insistencias, me la concedió y así conseguí mi paz y mi casa. En aquel lugar vivía Antonio y yo, actualmente mi cuñado, y nuestros días los pasábamos en oración, evangelización y la escucha de los más desfavorecidos. Fuimos ayudados, diariamente por grandes amigos : Esterina, Giuseppe y Maria Pia pero esta última vivía en Bari, así que su presecia era  ocasional pero siempre excelente. Pasamos en esta casa mucho tiempo y se divulgó la fama de nuestra realdad. Bajo la dirección de nuestro padre espiritual y de Maria, viviamos en silencio y en la oración juntos a los jovenes de nuestro grupo. La casa fue llamada : “ Escuela de Maria”, porqué cotidianamente era ella que nos educaba y nos conducía en los momentos más dificiles, poque tuvimos muchas caídas y hicimos muchos errores.

Puesto que la participación  de los hermanos aumentaba cada día más, la casa era pequeña para contenerlos todos, así que decidimos de abrir un pequeño laboratorio de artículos religiosos para obtener más dinero el cual habría sido usado para comprar una casa más grande; pero la providencia de nuestro Señor nos ayudó, agunas monjad de Pompei nos ayudaban a hacer algunos trabajos con los rosarios y los cuadrados. Pero para conseguir más dinero, pensamos pedir ayuda a algunas personas, pero la Virgen en una aparicioón, nos dijo que no teniamos que pedir dinero, sino confiar solamente en su hijo Jesus y así hicimos. Rezábamos por la Santa Providencia hasta que una noche, nos encontrábamos en la casa de Esterina y tuvimos una aparición en la que Jesus, con decisión me dijo :” Hijo mio,llegó la hora de lo que estabais buscando. No os preocupéis, en poco tiempo recibiréis unas llaves. Confíen en Mi y en Mi Madre” y así hicimos , rezamos y confiamos.

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