Yo seguía mi vida dando servicio a la comunidad, en Roma, cuando nuestro sacerdote nos dijo de prepararme porqué yo tenía que partir para la India. La noticia no me emocionó mucho, tenia miedo y también mi familia, juntos a mi padre espiritual no estaban de acuerdo. La salida fue inminente,éramos en tres. Fue un experiencia muy dificil porqué tuvimos que hacer frente a diferentes dificultades,como por ejemplo no tener casa, de hecho Madre Teresa ers muy preocupada por nosotros, efectivamente éramos muy jovenes, y era muy dificil vivir en esta realidad, decidió de conseguirnos un alojamiento más adeguado.

Experimentando la realidad en Calcutta, llena de miseria y pobreza, poseía en mi corazón un llanto por todo esto sufrimiento,así que cuando tuve el placer de reunirme con la Madre de Dios, le pregunté “ Porqué no apareces aquí, pero apareces en Italia?”, y ella con una gran sonrisa me dijo “Hijo mío, si vengo en Italia es porqué vosotros habéis olvidado Dios y su Palabra. Yo no puedo pedir a estos hijos de ayunar, hacer sacrificios y penitencia. Ustedes son los que perdieron Dios y su Plabra, y yo vengo para renovarla”, realmente en esta experiencia vivida en India pude comprobar que en aquellas personas nunca faltaba la sonrisa. Después de un añ de vida en India inicié a sentirme mal físicamente, pesaba 39 kg. Mi situación estaba empeorando, tenía una fiebre muy alta y las monjas me cuidaban con métodos anticuados, los únicos que eran a dispocisión. En aquel momiento,Madre Teresa,que era muy preocupada por mi salud, decidió de retraerme en Italia, acompañandome ella personalmente, pero me pidió de no difundir noticias sobre su llegada, y me hizo  un dono a mi nuy precioso, su crucifijo, haciendome prometer de cuidar mi mismo. De Calcutta,madre Teresa me llevó a Bombay, avisandome que yo me iba a quedar en una casa para hombres, de su comunidad. En aquel lugar, nadie hablaba italiano, tuve mucho miedo de ser olvidado por Madre Teresa, tal vez con muchos  compromisos, mi temor era tan evidente que las personas que se encontraban allí se dieron cuenta de mi miedo e intentaban de tranquilizarme. En las paredes de mi habitación me di cuenta de la imagen de la Virgen y pasé toda la noche arrodillado, rezando y pidiendole que el día después Madre Teresa no se olvidara de mi. De hecho fue una gran felicidad volver a verla el día siguiente. Durante el vuelo yo tenía la fiebre, y ella poseía con si misma una cubierta con la que se cubría, pero en algún momento ella me tocó la frente para controlar mi temperatura y luego me cubrió con su cubierta, que ahora  guardo muy celosamente. Fue un viaje largo pero inolvidable; aún mi estado de salud, fue un dono muy grande volar con Madre Teresa. Para mi fue como una verdadera madre, amable y cariñosa. Llegados al areopuerto, Madre Teresa vio la presencia de muchas personas y ella me preguntó la motivación, yo le dije simplemente :”Madre, esta es solamente mi madre con una parte de mi familia” y Madre Teresa quiso conocer personalmente mi madre, la abrazó y la bendijo por tener una familia tan numerosa. Donó a todos una medalla milagrosa, nos bendijo y se fue.

Volví a la casa de mi madre para recuperarme, pero cuando me recuperé, regresé a la comunidad de Acilia, con mucha delusión por parte de mi familia, que esperaban mi regreso para siempre. Regresado a la comunidad, vivía mis días como si nunca fuese pasado. Terminaron los trabajos en la estructura que tenía que recibirnos en Calcutta, y nuestro sacerdote misionero, que se quedó ahí, me envió unas cartas dónde me pedía de regresar a Calcutta con la monja Elvira y sus chicos, y así que hice, llevando conmigo un amigo mío, Franco De Santis. Este viaje fue para mi mas sereno y alegre  respeto a aquella precediente, porqué ya sabía lo que me esperaba, yo no era sólo, tenía mi amigo, la monja Elvira sus chicos y Mirka, la hermana de la vidente de Medjugorje Marja Pavlovic. La llegada en Calcutta fue muy agitada ya que con la monja Elvira y Madre Teresa nosotros teníamos que estar en movimiento, con el fin de encontrar nuevas estructuras para la comunidad de la hermana Elvira en Calcutta.

Ahora no me acuerdo de preciso las fechas, pero me acuerdo exactamente el momento que marcó mi vida para siempre. Era el mes de Diciembre del año 1990, un grupo de chicos y yo, después de un periodo de formación, teníamos que dar los votos a los “Hermanos de la Palabra”. Pero yo tuve un instante de temor porqué no entendía si se trataba de una llamada del Señor o sólamente me sentía involucrado en esta situacióe alegria. En mi podía sentir la convicción de amar Dios y yo era consciente de decir mi “SI” a Dios, pero no me sentía totalmente seguro, no me sentía merecedor y hablé con mi sacerdote que me sugirió de hablar con Madre Teresa y así hice. Aunque tuve mucha dificultad , ya que no hablaba inglés, fui capaz de hacerme entender por Madre Teresa, y ella con mucho cariño me tranquilizó diciendome :” No te preocupes, puedo notar que tu no has encontrado la rama dónde apoyarte, cuándo la encuentraras , te pararás. Harás, al mismo tiempo, una consacración que durará el tiempo que te quedarás aquí en Calcutta,” y así fue, después de pocos días desde la consacración de mis hermanos en camino  yo también hice mi promisa.

Era el 25 del mes de Diciembre del año 1990 y tuve una función sólamente para mi y para otro chico. Qué emoción! Un momento inolvidable. Acabo de entrar en la capilla de la casa madre, y  obtuve un gran signo; era presente una gran estrella con la Virgen al interior, igual a aquella de Oliveto Citra, y esto fue para mi una gran confirma. Hoy, muy celosamente, guardo con mucha felicidad  la grabación que documenta esta experiencia, video que me fue autorizado por la misma Madre Teresa. Después de la consacración, seguí mi vida en Calcutta, ayudando Madre Teresa,  a los hermanos más desfavorecidos y trabajando en sus casas.

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