Fotos durante la aparición.

Queridos hijos míos,hoy también quiero invitar vosotros a vivir para las cosas del cielo, porqué, muchos entre vosotros viven en la tristeza y en l’angustia y no se sienten amados, yo voy a traer mi amor maternal.

Hijos míos, cuando sois tristes, yo sufro con vosotros, porqué todavía no podéis sumergirvos en un abandón hacia mi hijo Jesus, y os perdèis en el camino, pero cuando os alegráis, yo también me alegro con vosotros.

Si vosotros rezais, hijos mios, y sois constantes en la oración , vosotros podréis encontrar la paz a traves de l’acción de el Espiritú Santo.

Hijos mios, quiero ayudarlos a recuperar el amor que no pueden sentir; se necesita un camino de sanidad, déjando todo lo que no nos permite de ver y de sentir Su Amor.

Hijos míos, si decideis de seguir una vida de humildad , de amor hacia el proximo y de vivir en la verdad, vosotros seréis llamados “ Hijos de la Luz”.

Hijos míos, deseo que cada uno de vosotros se convirtiera en mi apóstol, para que yo pueda actuar a traves de vosotros para indicar el camino que vosotros no podéis recorrer.

¡SI! Yo deseo que cada uno de vosotros se convirtiera en apóstol, todos los que deciden de declarar y atestiguar el amor de mi hijo no tengáis miedo de testificar porqué yo seré con vosotros.

Mi hijo Jesus nos dona la gracia de hacerme venir entre vosotros, no para obtener la felicidad en esta guerra , sino para donar la felicidad eterna, porqué la felicidad no es de esta tierra.

Rezáis, rezás, rezáis para que vosotros podáis recibir el don de la paz, y yo vengo para donar la paz que cada día mi hijo Jesus dona a la humanidad.

Rezáis para mis hijos pastores, para los consagrados que sufren y que necesitan ayuda. Os invito a rezar sobre ellos, sin dar juicios, para que se queden siempre fieles a la llamada de Dios.

Rezáis, rezáis, rezáis para que se cumplan los planes que Dios tiene para cada uno de vosotros. Os agradezco de haber respondido a la llamada, os bendigo todos

El mensaje

Observaciones Generales

  1. En el contexto general de los mensajes podemos decir: «la Santísima Virgen está preparando a su ejército para los grandes eventos del mañana».
  2. Entre un viaje a la manera de San Juan de la Cruz, debemos en realidad preferir las cosas del cielo a las de la tierra.
  3. La santificación personal es necesaria; También es un preliminar a la vida apostólica.
  4. Una vez más, María exige coraje apostólico, un testimonio claro y firme (n. 6 y 7).

En el contexto general de los mensajes podemos decir: «la Santísima Virgen está preparando a su ejército para los grandes eventos del mañana».

Comentario

  • hoy quiero invitarte a vivir más por las cosas del cielo. En la religión moderna a menudo se olvida la dimensión celestial. Podemos meditar Col 3, 2: «Busca cosas de allá arriba … piensa de cosas allá arriba, no de la tierra».
  • Hijos míos, cuando están tristes, yo también sufro con ustedes … … pero cuando te regocijas yo también me regocijo contigo. El tema del consuelo mutuo es muy importante en los primeros años de la historia de la Iglesia. Las letras de los obispos como Ignacio de Antioquía son a menudo el vector de la simpatía mutua. San Pablo da el ejemplo. Vea el comienzo de la segunda carta a los corintios (2 Co. 1, 3-7).
  • Necesitamos tomar un camino de santidad, dejando todo lo que no te permita ver y sentir su amor. ¡Estamos completamente inmersos en el ascetismo y en el misticismo más clásico, el de la imitación de Jesucristo, de San Ignacio, de los maestros de la escuela carmelita!
  • Hijos míos, si deciden pasar por una vida de humildad, amor al prójimo y vivir en la verdad, podrán llamarse «hijos de la Luz». «Los peregrinos de María» son modernos y alegres pero, por una parte, no son del mundo (Jn 17, 14). Nuestra travesura de los «hijos de la luz» es vivir en el mundo, no según el mundo (Lucas 16: 8).
  • Hijos míos, deseo que cada uno de ustedes se convierta en mi apóstol… Sí! Deseo que se conviertan en mis apóstoles, aquellos que deciden testificar y ser testigos del amor de mi hijo. No tengas miedo de testificar porque yo estaré contigo. Una gran dificultad en la perseverancia misionera es el terrible sentimiento de estar solo, abandonado por Dios, que parece estar en silencio y no hacer nada. Debemos vencer esta horrible tentación con la seguridad de la palabra de Jesús, la última del Evangelio de Mateo: «Estoy contigo todos los días, hasta el fin del mundo» (Mt 28, 20). Para progresar de esta manera que está por encima de la naturaleza, debemos evangelizar, evangelizar con obstinación. ¡El Evangelio es más una experiencia que una doctrina!

Padre M.F.

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