Durante la aparición

Queridos hijos míos, hoy también llego entre vosotros como Madre del Consuelo, para que cada uno de vosotros pueda comprender toda la gracia que os dona el cielo.

Mis queridos hijos, mi corazón es feliz cuando os reunís en oración alrededor de mi Hijo Jesús y buscáis e imploráis su amor.

Os invito mis hijos a rezar en vuestras familias, donde no se encuentra aún mas la oración. Y vosotros que conocen la fuerza de la oración, ofrezcan cada día la oración cotidiana. Os rompieron de imágenes bendecidas, pero no tenéis la oración cotidiana.

Os invito mis hijos a tomar cada día la palabra de Dios y vivirla, porque a través de vuestra perseverancia y de vuestro testimonio, vosotros sois un ejemplo para los que no logran reza y no logran comprender el amor de Dios. Sean la luz del testimonio y no tengan miedo de invitar y rezar para los quien no conocen el amor de Dios.

Estoy con vosotros para ayudarlos y para destacarlos de todo lo que la aleja de los planes de Dios.

Por esto llego entre vosotros, para que sean siempre bendecidos y protegidos por el amor de Jesús. Regresen a El para sentirse amados y consulados.

No aquel que dice “Señor, Señor” se salvará, sino aquel que decide con su propio corazón recorrer con amor su santo viaje. Pruébalo y verás cuán grande es Su amor, por esto hijitos míos os digo a vosotros, estad vigilantes en la fe, porque Satanás quiere destruir a todas las familias y todo lo que encuentra.

Para ser mis testigos, es necesario recorrer las huellas de mi Hijo Jesús, porque a través de vuestra paz los demás verán que sois hijos de la luz y del amor. Serán sus ojos los que hablen.

Oren, oren, oren para que vuestra vida se convierta en alegría.

Gracias por haber contestado a mi llamada.

He confiado a María todas vuestras peticiones.

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