Queridos hijos, hoy también mi hijo me dona la gracia de acompañar vosotros, como madre, hacia el esposo eterno.

Solamente deseando Dios, os podéis enamorar de Él, como yo, diciendo mi si. “Si” quiere decir “aquí estoy”. os podéis enamorar y seguir sus hormas. Yo también me quedé molesta de todo lo que escuchaba, pero sentía que era una Voz de arriba.

Mis hijos, si queréis y deseáis sentir la voz de Dios, ocurre escuchar para que cada uno de vosotros pueda descubrir Sus proyectos.

Mis hijos, no podéis comprender la razón con la razón el amor de Dios, sino es necesario amar; y vosotros, mis hijos, que aquí os encontráis en una tierra de suferencias, conviértanla en gracia. Mi hijo me dice: “Bendice todo, no tenéis que maldecir” la santidad se puede obtener solamente con la ayuda del Espíritu Santo, en aquel momento llega la gracia de la fe.

Por esto os pregunto de devenir apóstoles, porque la suferencias no es comparable a l’eternidad. Rezáis mis hijos para haber esta gracia, por ser testigos del amor y de la consolación.

Cada día ocurre decir la palabra «s»” pero si no viváis la Palabra de Dios, no podéis reconocer la verdadera paz.

Rezáis, rezáis, rezáis, mis hijos, para que podáis vivir en la verdad, porque satanás os quiere seducir, haciendo creer que el pecado no existe.

Mis hijos, os invito a testificar la verdad y no se hagan robar la esperanza. Yo siempre estaré con vosotros.

Ocurre, mis hijos, encontrase cerca de la confesión y a todos lo sacramentos con la ayuda de los pastores.

Rezáis, rezáis, rezáis.

[ La Virgen nos ha bendecido con su amor materno y se fue. Cuando llego la Virgen María, como siempre, he recomendado todos los enfermos, y todos ]

Observaciones Generales

  • Estas palabras son solamente un mensaje de exhortación (1Co 14/ 3). Ni previsión del futuro, ni la revelación, ni prescripción devocional…solamente el Evangelio.
  • El Flat de María anunciado en la Santa Casa de Loreto es subyacente a la primera parte del texto, mientras su aquiescencia (Gv 19,25s) en la Cruz es evocada en la ultima parte.
  • Desde el 1960, encontramos las grandes hesitaciones a hablar de la Cruz y de sus exigencias. Esto a causa del doloroso latente que ha cruzado las expresiones cristianas entre el siglo XV y el siglo XIX. muy a menudo se expreso una espiritualidad de la suferencias insistente sobre el voluntarismo, l’ascetismo, el merito sin amor. Estas exposiciones no son muy colegidas por la mística de la salvación y de la contemplación de Jesús y de María. Delante de la deserción de las masas, de los apóstoles con un corazón grande, han deseado poner fin a una religión lúgubre.
  • Es preguntado de devenir apóstoles felices, por verdades amortiguadas en la mentalidad moderna, hedonística y permisiva.

Comentario

  • «Me enamoré y, diciendo mi Si quiere decir: aquí estoy, vosotros podéis enamorarse y seguir sus pasos». La mística francesa Madre María de la Cruz (estigmatizada entre el 1933 y el 1998) es al origen de una espiritualidad de la Oferta que Ella resume entre estas palabras: ECCE-FIAT-MAGNIFICAR. Al empiezo de esta Cuaresma, somos invitados a una espiritualidad viril de la generosidad. Esta Vía Crucis de nuestra vida, no será triste (Como también Lello no es triste) porque, en las circunstancias mas oscuras, sentiremos la calurosa ternura de María presente a nuestros lados.
  • «Mis hijos, no podéis comprender con la razón el Amor de Dios, es necesario solamente amar; y vosotros mis hijos, que en esta tierra estáis en la sufrimiento, conviértanla en gracia». El libro de Giobbe nos demonstrar que el sufrimiento será un escandalo por la razón ì. Pero, el corazón, informado por El Espíritu, trasformado por el amor, comprende oscuramente el dolor. Este fue el caso de Giuseppina Bakhita que, vendida como esclava por cincos veces, se sometía – también antes de su bautismo – a todos tipos de malos tratos. Todo el misterio pascual que nos preparamos a vivir en la Cuaresma es aquí presente. La muerte se trasforma en vida, el dolor en gloria, el temor en confianza, la esterilidad en felicidad. La asociación entre la Cruz y la Alegría es una paradoja cristiana, oscura por la razón, pero luminoso por el corazón simple visitado por el Espíritu. Pensamos en San Francisco que aprendió la verdadera alegría a Fra. Leone. Pensamos a la alegría de Carmela, a la sonrisa de la pequeña Teresina y la de Madre Teresa. pensamos a la exultación franciscana de Teresa Neumann, a la felicidad de Marta Robín. En los místicos modernos no encontramos masoquismos y la tristeza malsana. Pensamos al clima de Medjugorje, a la sonrisa de Vicka. Lello se sitúa en esta tradición. El es visitado por la Cruz, pero no habla nunca mientras expande por todos los lados la felicidad rebosante. Es algo desarmarte, desconcertante que disturba desde el empiezo. Mi hijo os dice «Bendigan, no maldicen» la santidad se obtiene solamente con la ayuda del Espíritu Santo y cuando la cruz se hace pesada, mirad a El fijamente. No se trata de devenir estoicos invencibles, invulnerables, insensibles a la suferencias, sino en la pequeñez, de devenir de los corderos inmolados por el amor, todo bajo de la mirada benevolente de Jesús y de María.
  • «El a través de la Cruz se llevó todos vuestros males. Aprendéis a través del El y miráis que todos vuestros dolores se convertirán en bendición». La Cruz sustituye y se convierte no por culpa de una perdida, sino de salvación (Juan de la Cruz, Cantico Espiritual, estrofas 28). Sepáis mis hijos que cuando llega la suferencias que por su puesto no habéis pedido, y la sabrán donar a Dios, en aquel momento llega la gracia de la fe.
  • «Por esto os pregunto de devenir apóstoles, porque la sufrimiento no es comparable a la eternidad. Rezáis mis hijos por tener esta gracia, por ser testigos de amor y de consolación… Rezáis, rezáis mis hijos, para que podáis vivir en la verdad, porque Satina quiere seducir vosotros, haciendo creer que el pecado no existe». Se necesita devenir, cada día, y especialmente en la Cuaresma, Apóstoles de la Alegría. El reto es importante porque la conversión del mundo depende de esto. El Bautizado comprende que el pecado existe, aun si en algunas oras la conciencia de la culpa desaparece porque somos contaminados por las opiniones del mundo. Esto justifica la existencia de los Peregrinos de María, para calentar nuestras convenciones cristianas, para fortificar nuestras voluntades débiles, para eliminar nuestro ateísmo. San Paulo y toda la Grande Tradición lo enseñan. el pecado no da la libertad, sino la esclavitud. Las pasiones, conducen a la tristeza sin fin. Pues, somos invitados a una Cuaresma verdadera. Poniendo Dios, al primero puesto, multiplicando los sacrificios haremos desde aquí la experiencia de la Felicidad y de la plenitud. Faltan pocos días antes de la Cuaresma. No dudamos tomar mucho tiempo para establecer y escribir las intenciones de esta «primavera espiritual».

Padre M.F.

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