Queridos hijos míos, hoy también estoy entre vosotros, para que os muestre el camino de la paz.

Saben, hijos míos, que para encontrar el Rey de la paz ocurre decidirse de caminar cerca de los pasos que Él ha trazado y ocurre vestirse de nuevas criaturas y para vestirse de ellas necesitas cambiar vida.

Yo,como vuestra Madre, os estoy alimentando cada día de su Palabra para que os conviertais en la sal de la tierra.

Muchos entre vosotros fueron llamados a través de mi llegada, os invito a mirar en el profundo de vuestro corazón para seguir la vía que Dios os está indicando. Por esta razón os invito a vivir este tiempo de gracia que mi hijo os está concediendo.

Es tiempo de ser mis testigos, a través de las gracias que estáis recibiendo; y vosotros que habeis gustado su paz, su perdono, su ternura y su amor, ahora sois llamados a testificar las maravillas que mi hijo hace cada día con vosotros, por esto mis hijos se necesita donar todo lo que habéisrecibido. No os adormentáis hijos míos.

Rezáis, rezáis, rezáis hijos míos, porque solo a través de la oración , cada día os enamorareis aún más de mi hijo Jesus , y muchos son aquellos que ya prueban una pequeña felicidad de paraíso, en esta tierra.

Hijos míos, lo digo a cada una de vosotros, dejad el pecado y pédis el amor verdadero, que nunca termina, donde todo se transforma y todo se quedara para l’eternidad. Solamente así podéis ser llamados apóstoles.

Os invito , mis hijos, a regresar a aquella felicidad y a aquella sonrisa que teniais, cuando habiais encontrado el Rey de la Paz, porque muchos entre vosotros no logran perdonar, por colpa de muchas heridas que habéis en el corazón.

Mis hijos, como una madre verdadera, llego para donar amor, que solamente una madre puede donar, y sé que muchos tiene nel deseo de encontrarme y de verme. Pero un dí mis hijos, no veréis solamente a mi, sino también todo el Paraíso.

Rezáis, rezáis, rezáis. Os agradezco de haber contestado a mi llamada

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